Ministro Secretario General de Gobierno Marcelo Díaz

Permítanme un saludo especial a los visitantes internacionales, que han venido hasta Chile a compartir sus valiosas miradas y su experiencia acumulada en materia de medios públicos y, en particular de televisión pública.

Me parece muy interesante y valiosa la decisión del Banco Mundial de impulsar estos debates en nuestros países latinoamericanos para contribuir a que existan medios públicos que tenga como propósito el fortalecimiento del pluralismo, como base esencial del sistema democrático.

No hay dudas de que la existencia de medios públicos está estrechamente vinculada con la protección de la libertad de expresión, más aún cuando nuestras sociedades se han caracterizado en las últimas décadas por la existencia de sistemas económicos en los que se imponen fuertes grupos de poder, que controlan las más diversas áreas, incluyendo las relacionadas con los medios de comunicación.

En este marco, me parece relevante destacar que el Informe del año 2015 de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, refiriéndose a Chile, sostiene que la concentración de medios en pocas manos tiene una incidencia negativa en la democracia y en la libertad de expresión y que la Comisión Interamericana ha indicado que la carencia de pluralidad en la información es un serio obstáculo para el funcionamiento de la democracia.

La Relatoría Especial también ha dicho que los Estados deberían adoptar medidas para garantizar que todos los grupos de la sociedad tengan acceso a oportunidades para que se escuche su voz, tanto dentro de sus comunidades como en debates sociales más amplios, incluyendo medidas de promoción para la diversidad de medios, servicios públicos de radiodifusión y medios comunitarios.

Agrega la Relatoría que la promoción de los medios de comunicación y las competencias digitales y el periodismo ciudadano, incluyendo la capacidad para hacer uso efectivo de las herramientas de comunicación online, también son importantes.

En esta perspectiva, entonces, como lo hacemos en el país, se requiere contribuir a la existencia de medios independientes, por ejemplo los de carácter comunitario, y, al mismo tiempo, mantener los medios públicos, siempre que ellos se manejen de manera autónoma, sin injerencia en sus contenidos por parte de la administración del Estado.

En la misma línea, sin perjuicio de la limitación de recursos, debemos destacar la existencia en Chile del Fondo de Medios, que permite que organismos de la sociedad civil postulen al financiamiento estatal de proyectos en las diversas regiones del país; así como los fondos que pone a disposición de la comunidad el Consejo Nacional de Televisión -uno de los organizadores de este importante encuentro-, que facilita que creadores independientes puedan llevar adelante sus realizaciones.

En materia de medios públicos, debemos subrayar que somos firmes partidarios de su existencia para garantizar -tal como se ha indicado- la pluralidad de las visiones de la sociedad. Y entre ellos, no hay duda de la relevancia de la televisión (recordemos que los latinoamericanos vemos un promedio de 3.5 horas de televisión al día durante la semana y 3.7 horas al día durante los fines de semana). A nuestro juicio, la televisión es muy útil para reforzar el pluralismo, en especial en el marco de una diversidad de visiones y de voces en la televisión en particular y en los medios en general. La buena televisión pública es garantía de transparencia y fortalecimiento de nuestras democracias.

La televisión es una herramienta poderosa para la circulación de ideas, el acceso a la información y para la libertad de expresión. Desde el punto de vista público, su importancia es ineludible: la televisión pública no le habla a los consumidores, sino que a los ciudadanos. (La frase es buena pero no es mía, es de John Jairo Ocampo, que entiendo está presente.)

Permítanme compartir en este Séptimo Foro algo de la experiencia chilena en televisión pública. Televisión Nacional de Chile, empresa pública del Estado desde 1969, la casa que hoy nos acoge, es uno de nuestros grandes bienes públicos.

A contar de 1992, fuimos capaces de dotar a TVN de una legislación que durante 25 años, ha garantizado dos valores esenciales de una televisión pública: independencia y autonomía.En democracia, logramos convertir a TVN en “el canal de todos”, su certero lema. Cada uno de nuestros 6 gobiernos democráticos ha hecho honor a este compromiso. Modestamente, creo que éste es un primer aporte de la TV pública chilena en la región: ha perseverado 25 años sin estar al servicio de gobierno alguno.

Sin embargo, sobrerregular el canal público tiene también sus inconvenientes. Mientras durante los 90 en Chile desregulamos el mercado de la telefonía, y durante la década siguiente Internet partió libre de regulaciones y con sólo una ley, justamente para garantizar su neutralidad de red, la televisión pública chilena fue quedándose aislada en el avance hacia la convergencia tecnológica. O sea, ¡no convergió!

Y hoy, en Chile, nuestra envidiable televisión pública autónoma e independiente, está sin perjuicio de ello, algo desintegrada del más abarcante sector de las telecomunicaciones.En materia de telefonía móvil, en Chile vimos cómo Apple le ganó a Nokia y a Ericsson en los 2000, y ahora Samsung le disputa a Apple la cantidad de usuarios de smartphones en Chile… La moraleja de varios gerentes de estas empresas es que el sector telecomunicaciones hay que pensarlo a 10 años plazo hacia el futuro. Lo que hagamos hoy se sustenta a partir de 10 años más.

En ese sentido, la invitación que nos hiciera el Senado de la República en junio de 2015 a repensar la empresa de televisión pública a través de una indicación sustitutiva de su ley, nos ha hecho trabajar dedicadamente durante un año en dicho cuerpo legal, el que fue remitido por la Presidenta de la República al Congreso la semana pasada y que desde antes de ayer hemos estado discutiendo en el Senado.

Este foro, pues, se desarrolla en un momento singular en esta materia en Chile: estamos retomando la conversación legislativa para perfeccionar nuestra televisión pública con una mirada de al menos 10 años. Y estamos planteando que TVN se convierta paulatinamente en un consorcio de medios públicos, al establecerse la posibilidad de crear sociedades filiales para operar nuevas líneas de negocios.

Ahora, si bien en Chile la verdadera convergencia tecnológica pública no se ha instalado aún, si podemos hablar de otra notable convergencia: la de sus actores. En efecto, gremios, sindicatos y académicos de los sectores de las comunicaciones, las artes y la educación han dialogado con este gobierno para hacer valer su mirada en relación a este punto de inflexión. Este abarcante sector de personas lleva varios años en la reflexión sobre cómo lograr que nuestra televisión pública dé un salto hacia adelante, tal como lo hizo en 1969 y en 1992. Hay ambiente para la ley.

Nuestra televisión pública también está algo aislada en relación con otras televisoras públicas latinoamericanas. Creemos firmemente que el surgimiento de un canal cultural educativo, de recepción libre y gratuita, como empresa filial de nuestra TVN, permitirá dar inicio a una nueva etapa de cooperación internacional con todos ustedes en materia de televisión pública, y pedimos desde ya que colaboren con TVN para armar dicho proyecto, en particular durante su primer año, inmediatamente después de que la ley alcance su promulgación. Porque es de suponer que la televisión tendrá también una gran relevancia en el marco de la integración regional y del fortalecimiento de nuestras nuevas identidades. Debemos intercambiar nuestros contenidos y promover su emisión. Y también, por qué no, debemos intentar hacer contenidos en conjunto destinados a nuestra infancia, juventud y tercera edad latinoamericana.

Señoras y señores: Mis felicitaciones por la realización en Chile de este foro. No podía ser más oportuno, considerando el debate presente sobre la libertad de expresión y, por cierto, acerca de la necesidad de potenciar nuestra televisión pública.

Reitero mi agradecimiento a los equipos del Consejo Nacional de Televisión y del Banco Mundial por el esfuerzo de coordinar este séptimo foro y en nombre del Gobierno de Chile les deseo unas buenas jornadas de debate para un fin tan noble como es la diversidad de los medios de comunicación social.