La máxima autoridad del organismo explica la forma en que se desarrollará el espacio que será emitido entre el 27 de marzo y 23 de abril. Detalla que el tiempo dado a los partidos políticos y comandos dependerá de la última elección parlamentaria.

 Imagen foto_00000006

"Era un momento en que necesitábamos darle espacio a una sociedad civil organizada que se había manifestado en las calles. Creía que en este espacio simbólico que es la franja electoral, un proceso de una democracia directa como es el caso de un plebiscito, no podía quedar afuera la voz de la gente".


Esta fue la razón, según relata la presidenta del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), Catalina Parot, por la que en diciembre elevó la propuesta para que las organizaciones civiles tuvieran un tiempo asegurado dentro de la franja para el plebiscito que se emitirá entre el 27 de marzo y el 23 de abril. Sin embargo, esta no fue acogida por los otros consejeros en enero y se determinó que los partidos o comandos inscritos debían dar un espacio significativo a estas organizaciones. El último capítulo que faltaba para configurar finalmente la franja fue cerrado por el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel), organismo que determinó que los partidos o comandos debían dar un tercio de su tiempo a la sociedad civil.


Esta semana se resolvió la estructura final: serán dos bloques de 15 minutos por día, uno para Apruebo o Rechazo de una nueva Constitución, y el otro para determinar Convención Mixta o Constitucional. Parot detalla cómo serán este espacio y los participantes. Sobre los inscritos, señala la presidenta del CNTV, hasta el miércoles estaban los partidos RN, Evópoli y Partido Ecologista Verde y los comandos Convergencia Progresista e Independientes (PR, PPD y PS). "También llegó el comando del Frente Amplio, que está constituido por RD con Poder Ciudadano, el Partido Liberal del Norte, más los diputados Gonzalo Winter, Gabriel Boric y Diego Ibáñez. Se llama: Que Chile Decida", indica. En total había 16 partidos inscritos hasta el viernes. A los antes mencionados se suman la UDI, DC, PC, Federación Regionalista Verde Social, PRO, PH e Igualdad. El plazo para inscribirse termina hoy, y el 24 de febrero es la fecha límite para que los partidos y comandos entreguen la lista de las organizaciones de la sociedad civil que estarán en la franja.


¿Cómo quedaron configuradas las normas tras el fallo del Tricel?


—Acatamos claramente el fallo. El martes acordamos que las organizaciones de la sociedad civil serían aquellas que están inscritas en el registro de las organizaciones sin fines de lucro de la Ley 20.500. El resto de la normativa es dirigida a los partidos políticos, se les mandata a que abran un espacio en sus páginas web para que las organizaciones de la sociedad civil concurran hacia ellos. Y lo segundo que se les indica es que la entrega del video tiene que venir con un bloque destinado a los partidos y otro a la sociedad civil, de tal manera que no se confundan las dos participaciones en la franja. Con una cortina para identificar la separación.

¿Cómo serán los bloques?


—La franja es de media hora. Esto se divide en 15 minutos que van a ser transmitidos entre las 12:45 a las 13:00 y 20:45 a 21:00 horas. Entonces, en estos dos bloques, primero van a ir una cédula y las dos opciones de esta cédula; por ejemplo, Rechazo al cambio de la Constitución o el Apruebo. Los segundos 15 minutos van a ser el tiempo destinado a las cédulas de la Convención Mixta o de la Convención Constitucional. Dentro de las opciones, cada partido o comando tiene que hacer llegar un video que tiene que durar el tiempo que le asignará el CNTV, de acuerdo al resultado de la elección de diputados del 2017. Entonces, se saca un cálculo, se transforman los votos en tiempo. Dentro de ese tiempo (dado al partido o comando), a lo menos el tercio tiene que estar destinado a la sociedad civil.

¿Cómo será la distribución del tiempo para la sociedad civil?


—Si hay tres comandos, cada uno de ellos debe destinarles un tercio de su tiempo a las organizaciones de la sociedad civil. Es decir, estas organizaciones van a salir en la franja tantas veces como aparezca un partido o un comando. Cada organización puede estar en las dos opciones. Por ejemplo, el Colegio de Profesores, si quisiera estar en el Apruebo y otra parte del Colegio de Profesores quiere estar en el Rechazo. De acuerdo a sus estatutos, ellos toman una definición y permiten que sus integrantes estén en las dos opciones de la primera cédula; entonces, la parte que va a estar por el Rechazo tiene que ir con un partido o con un comando en esa opción, y la parte que va por el Apruebo, tendrá que ir con un partido o un comando en la otra opción.


¿Hay un problema práctico de qué organización se elige, si es representativa, dado el alto número que existe?


—Yo tengo una profunda confianza de que este proceso va a ser mucho más fácil de llevar adelante de lo que se ha sostenido. Yo espero que sean muchas y que se encuentre un mecanismo lo más transparente posible para poder decidir cuáles ingresan en el tiempo de cada uno de los partidos y porque siento que esta franja puede ser usada para recomponer una relación entre la sociedad civil y los partidos políticos y las instituciones que han estado sometidas a un fuerte cuestionamiento.


¿Los partidos han hecho alguna solicitud a CNTV después de la resolución del Tricel? ¿Han manifestado preocupación?


—No. La verdad es que yo he encontrado desde el primer minuto, tengo que decirlo con franqueza, a lo mejor resistencia, porque hay muchos que ven esto como una tarea que no saben cómo van a enfrentar. Pero en general, los partidos entienden que tienen que encontrar una fórmula de incorporar a la sociedad civil. Yo lo que he visto es una muy buena disposición. El CNTV está haciendo todos los esfuerzos para colaborar para que este proceso salga de la mejor manera posible, y lo que no entendería es que un partido dijera: la verdad es que no puedo ocupar ese tercio, porque no llegó nadie de la sociedad civil que quiera ir a compartir mi tiempo. Porque eso sí hablaría de un distanciamiento gigantesco entre los partidos políticos y la sociedad civil, y ese distanciamiento es el que buscamos romper. Y en segundo lugar, me parece que será una oportunidad única de que los partidos muestren que tienen cable a tierra, que tienen raíces en la sociedad civil.


¿Es paradójico que la sociedad civil organizada deba pedir tiempo a los partidos políticos para estar presente en una franja, siendo que esta es la que elige a los representantes del Congreso?


—El CNTV y yo, como su presidenta, creemos que en este momento del país no puede estar ajena la sociedad civil. Hay que tomarle el peso a lo que ha significado que durante los últimos 10 años haya venido cayendo en forma sostenida la confianza en las instituciones que son fundamentales para un sistema democrático. Si realmente creemos, o somos un país que afirma que cree en la democracia, tenemos que hacer algo para recomponer la confianza, porque esta ruptura de la confianza entre las instituciones y la gente es lo que está poniendo en peligro la viabilidad del desarrollo en Chile. La única manera de recomponerla es estableciendo nuevas formas de relacionarnos. Ahora, la idea es que se vea mucho y se escuche mucho, y haya muchos que hablaron durante mucho tiempo y que hoy guarden silencio.


¿Cómo un ciudadano puede darse cuenta de que hay una representatividad real y no que esas organizaciones civiles fueron elegidas en base a mensajes acordados con los partidos?

—Ahí no podemos intervenir, porque lo que el Tricel señaló es que este es un tiempo de los partidos, y que son ellos los que deben incluir a la sociedad civil. Hay una ciudadanía que está mirando a través de la televisión abierta con un alto rating.


¿El fiscalizador será la sociedad?


—Va a ser la sociedad. Si vemos una instrumentación grosera de este tema, se pierde credibilidad. Sí tiene que haber una cierta afinidad entre el partido y a quien le está entregando su tiempo. No hablemos de afinidad, hablemos de convergencia en ciertos valores. Pero instrumentalizar este tiempo para hacer un uso a través de alguien de fachada, eso lo fiscalizará el ciudadano. Creo que hay una oportunidad única de utilizar esto como una manera de volver a tener legitimidad ante la sociedad para hablarle de una manera real, cierta y creíble.



Críticas a la TV


Tras el 18 de octubre hubo muchas críticas a la televisión. ¿Cree que el estallido social cambió el manejo de los contenidos en la TV?


—Yo no siento que haya tenido un efecto todavía. Siento que aún la televisión está viviendo hoy un momento extremadamente complicado desde un punto de vista de su modelo de negocios, no desde el punto de vista de las audiencias ni de su impacto en la sociedad. Y eso creo que todavía no permite ver un giro muy grande respecto de programaciones muy diferentes. Es necesario recuperar en ese sentido un espacio de plaza pública, de debate, que tiene la televisión abierta. Sí necesita reflejar la necesidad de mejores contenidos y ajustar su modelo de negocios. De ninguna manera la televisión abierta ha perdido ese rol fundamental de formador de opinión pública.


¿Se generó una crisis de credibilidad en la televisión?


—No siento eso. Siento que hay más atención puesta sobre los medios y en la televisión abierta. El ciudadano está mirando más, porque quiere informarse de lo que está sucediendo. Creo que hay una oportunidad para los canales, que si actúan de una manera de dar respuesta con altura a esa inquietud de la ciudadanía, será una manera de volver a recuperar una confianza muy grande que antes tenían los medios de comunicación.