Columna de opinión de la Presidenta del CNTV, Catalina Parot, publicada en El Mercurio con fecha 08.08.18.

En el marco de la reciente discusión presupuestaria, saltó al debate público la importancia del Fondo de Fomento Audiovisual del Consejo Nacional de Televisión (CNTV). La propuesta de la Dirección de Presupuestos es que éste pase de $ 4.479 millones del año 2018 a $2.225 millones para el ejercicio 2019, lo que equivale a una rebaja del 50%.

Los profesionales vinculados al mundo audiovisual y algunos actores del mundo político ya han mostrado su preocupación ante la posible rebaja de este presupuesto.

Este Fondo es un aporte a la libertad de expresión en materia de producción televisiva, ya que es el único que no es entregado directamente por el Estado, sino por un órgano autónomo, independiente y pluralista, como es el CNTV.

Las producciones financiadas por este fondo responden a la demanda de las audiencias por transmisiones televisivas de carácter cultural que hablen de nuestra historia, nuestras costumbres y nuestras inquietudes como sociedad. Por ello, no es de extrañar que de acuerdo a la Encuesta Nacional de TV el 85% del público exprese satisfacción con los programas financiados por el Fondo CNTV.

Y no sólo eso. Muchas producciones realizadas con recursos del Fondo han sido aclamadas por la crítica y con gran éxito de público. Por ejemplo, el fondo apostó por “31 Minutos” en su primera y última temporada; así como también por series como “El Reemplazante”; “Bala Loca”, “Los 80” o “Los Archivos del Cardenal”. Si de reconocimientos se trata, las series “No” y “Violeta se fue a los cielos” lograron cautivar a la audiencia y a los especialistas. Y en el ámbito infantil, el Fondo CNTV también ha sido clave: “¿Con qué sueñas?” ganó dos premios Emmy’s, por nombrar solo una de las producciones galardonadas.

Este instrumento constituye la base de una creciente industria creativa. Desde el año 2017 hasta la fecha, se consigna la participación de más de 410 profesionales y técnicos involucrados en las producciones premiadas.

El público más cercano a estos programas son aproximadamente seis millones de personas, en particular, niños y niñas que solo acceden a la televisión abierta.

Y todo esto se logra con pocos recursos. Con un costo de solo $2.140 por hogar objetivo del Fondo al año (considerando el presupuesto 2018 que aspiramos a mantener), estas producciones llegan a las familias que más lo necesitan, que son aquellas que no cuentan con TV de cable y representan el 35% de la población del país.

Los chilenos que sí cuentan con televisión de pago también pueden acceder a los programas gestados con recursos del Fondo, ya que éstos son emitidos constantemente por televisión, como estrenos o repeticiones. Tras ser estrenados por los canales de TV abierta, otras plataformas virtuales como Netflix, compran los derechos de emisión a las productoras y canales.

Además, el CNTV pone a disposición de la población los programas del Fondo, mediante una videoteca institucional en línea.
¡Se logra tanto con relativamente pocos recursos!
Por ello, como presidenta del CNTV propongo tener una discusión profunda, fundamentada y constructiva para lograr que este instrumento que tan bien le ha hecho a los chilenos y a su industria audiovisual tenga su debida consideración en la discusión presupuestaria 2019.