Los realizadores Sebastián Moreno y Claudia Barril en la proyección en la Plaza de la Constitución

Con estreno en televisión abierta programado para el segundo semestre 2015 por TVN, el documental “Habeas Corpus” de los realizadores Claudia Barril y Sebastián Moreno, fue exhibido gratis a la ciudadanía este sábado 18 de abril en la Plaza de la Ciudadanía.

El documental ganador de un Fondo CNTV 2011 sólo mostró anteriormente y en exclusiva su work in progress al público de la pasada versión de Festival internacional de Cine de Valdivia.

Los realizadores Claudia Barril y Sebastián Moreno aprovecharon de presentar la campaña #MásEducaciónenDDHH que busca generar conciencia de que la educación es el principal instrumento para transmitir y promover estos principios, garantizando el ejercicio y protección de estos derechos.

La realizadora Claudia Barril compartió con el CNTV el sentido del documental y el trabajo para dar con el resultado final.

¿Por qué mostrar el documental en la Plaza de la Ciudadanía este 18 de abril?
Quisimos realizar un preestreno simbólico frente al Palacio La Moneda para instalar en el centro de la ciudad la pregunta sobre los derechos humanos en el presente. Este evento dará inicio a una campaña de difusión y compromiso de audiencias, que tiene como objetivo recolectar firmas para hacer que la educación en derechos humanos sea una realidad en todos los colegios de Chile.

El edificio donde estaba ubicada la Vicaría de la Solidaridad.

¿Qué detonó el interés inicial en este proyecto?
Es un proyecto comienza el año 2007, cuando nos encontrábamos realizando el documental “La Ciudad de los Fotógrafos”. Fuimos a buscar fotografías al archivo de la Vicaría de la Solidaridad. Nos impresionó la enorme cantidad de material que había, todos estos documentos que testimoniaban de primera fuente la historia de la violaciones a los derechos humanos ocurridos en Chile durante la dictadura cívico militar. Estábamos frente a una historia que aún no era contada.

Cuéntame de la investigación.
Duró aproximadamente tres años. Esto puede parecer demasiado, pero tuvimos que enfrentar la historia completa de una institución que funcionó casi 20 años, hacer muchas entrevistas a ex funcionarios y el análisis de todo el material que estaba en el archivo de la vicaría.

No era fácil encontrar el un punto de vista. Buscábamos una línea narrativa que atravesara toda la historia de la Vicaría de la Solidaridad. Intuíamos que tras el trabajo de documentación existía una historia poderosa que no estaba escrita en los archivos oficiales. Hasta que encontramos las “Sábanas”, bases de datos, hechas a mano en papel, en donde se cruzaba la información para ser leída y analizada. Así, en aquel entonces, lograron descifrar como operó la represión en los distintos periodos de la dictadura. La Información era el hilo que atravesaba toda la historia del Comité Pro Paz, primero y luego la Vicaría de la Solidaridad.

La investigación dio un vuelco y comenzamos a trabajar en un documental sobre el procesamiento de la información en las oficinas de la Vicaría de la Solidaridad. El punto de vista que elegimos para trabajar el guión fue el de considerar a la Vicaría de la Solidaridad, como la agencia de contrainteligencia a la Dictadura Militar, bajo el alero de la Iglesia. Y a sus funcionarios, como agentes dispuestos a salvar vidas.

Una vez finalizada la investigación y el guión, la obtención de financiamiento para su realización no fue tarea fácil, el proyecto fue dos veces rechazado por el Fondo Audiovisual.

Hasta que ganaron un Fondo CNTV el 2011.
Ganamos parte de los recursos necesarios para la producción. El rodaje lo realizamos en dos etapas, en enero y marzo de 2013. Y luego una etapa final en enero 2014, donde realizamos las grabaciones de las miniaturas que aparecen en el documental. En el montaje, la post producción de imagen y la post de sonido, nos demoramos casi año y medio. En total, fueron casi 7 años.

Obtuvimos un financiamiento de Corfo para el desarrollo del proyecto, el apoyo de 2 universidades, luego el CNTV que fue fundamental para la producción y post producción. Por suerte hoy existen otras alternativas que permiten financiar en parte las ideas de los realizadores.

¿Cuál es la novedad?
Creo que el punto de vista que elegimos para articular el relato fue el de la información, considerar a la Vicaría de la Solidaridad como una agencia de contrainteligencia. Los funcionarios de la vicaría tuvieron que investigar la misma información que era relevante para la DINA o la CNI, pero con el objetivo de salvar vidas.

Desde sus distintos puestos de trabajo, estos participaban de un sistema de información que suponía estrategias para su obtención, análisis y resguardo. Los esfuerzos de este sistema, estaban destinados a desentrañar los secretos de la Dictadura: la políticas de exterminio del régimen militar, el modo de funcionamiento represivo, los lugares y agentes encargados de ejercer la represión.

Información valiosísima y peligrosa de manejar, que permitía saber cuál fue el destino de los detenidos desaparecidos que el régimen intentó ocultar, e incluso requisar de las oficinas de la Vicaría de la Solidaridad.

Un tratamiento de thriller político.
Así es, nos inspiramos en los códigos de este género y desarrollamos una narración que buscó desnudar la forma cómo se organizó el trabajo con la información y cómo se articuló desde la Iglesia Católica, la contrainteligencia a la dictadura militar chilena. Queríamos individuos hablando de su trabajo colectivo, conocer en detalle su forma de trabajo. Sus estrategias, sus acciones, sus lógicas, el rol de la información, los costos del trabajo realizado.

Los funcionarios de la Vicaría corrieron enormes riesgos y sufrieron grandes costos personales por su trabajo. Que sin duda fue posible gracias al paragua de protección de la Iglesia Católica, y más concretamente del Cardenal Silva Henríquez. Creemos que la película logró construir un espacio de rememoración y reconstitución de la escena pasada, donde emergió la historia de cómo supimos lo que supimos respecto a las violaciones a los derechos humanos. Y contar la forma en que los protagonistas de Habeas Corpus pasaron de ser funcionarios de una Vicaría de la Solidaridad de la
Iglesia Católica, a agentes de inteligencia.

Uds. obtuvieron un Fondo CNTV en categoría Telefilm, qué propuesta original buscaron pensando en que la obra sería tanto para cine como para televisión.
A nivel de tratamiento, siempre pensamos que era un documental donde la entrevista tenía un papel fundamental. Queríamos resaltar el testimonio de los protagonistas de esta historia que no estaba escrita en ninguna parte. Explorar sus gestos, la forma cómo construyen el relato. Buscamos interrogarlos, teníamos muchas preguntas. Pensamos que era relevante y urgente detenernos a escuchar lo que ellos tenían que contarnos. Sentíamos que teníamos mucho que aprender de ellos. Nos interesaba reconstituir la escena pasada y creamos un espacio que funcionara como espacio de confesión o bien una sala de interrogatorio, en estudio. Y donde les pedimos a los protagonistas del documental que interactuaran con distintos documentos y materiales que eran parte de su trabajo: máquinas de escribir, fichas de atención, documentos de trabajo, mapas, planos, prensa, expedientes, microfilmados, testimonios, fotografías, habeas corpus.

A muchos de los personajes que participaron del documental, nunca nadie les había preguntado sobre su trabajo. Y en ese sentido es que tenemos testimonios inéditos sobre el trabajo que realizaron.

Respecto al trabajo con archivos, utilizamos mucho material inédito del archivo visual de la Vicaría de la Solidaridad. Destacamos el uso de documentos, objetos y fotografías que daban cuenta del proceso de investigación de casos de violaciones a los derechos humanos. También trabajamos con archivo audiovisual que nos ayudara a complementar el relato de los personajes del documental y que retratara la Vicaría de la Solidaridad en pleno funcionamiento. Trabajamos mucho en el formato video U-matic y VHS.

Sin embargo en mucho momentos el relato central de los personajes era sobre aquello de lo que no había registro documental. Y quisimos recrear archivos que no existían. Es así como comenzamos a intentar reconstituir el imaginario del horror, los métodos de exterminio y aquello que los sobrevivientes pudieron relatar sobre su estadía en los recintos secretos de detención y que hoy sabemos gracias al trabajo que realizaron de los protagonistas de este film.

¿Por qué hoy es importante tener este contenido disponible en televisión abierta?
Es importante tener este contenido en televisión abierta porque aún tenemos mucho que saber sobre lo que sucedió en dictadura. Estamos pensando en las personas que no vivieron directamente los hechos. Es una película hecha para nuestros hijos. Por duro que sea el mensaje, es la verdad, es lo que ocurrió y es la información que les servirá para saber en que país nacieron.