La directora Paula Gómez junto al equipo de rodaje.

¿Cómo concebiste el proyecto?

Nace de una conversación que tuve con mi mamá. Años atrás ella me contó que en Chiloé existían los llamados “Hogares para las madres campesinas” y que hasta esos lugares llegaban las mujeres embarazadas de islas y zonas aisladas a vivir solas la última etapa de su embarazo. Esto ocurría porque en varias islas y sectores de Chiloé, sólo existían postas rurales, por lo que a los 8 meses de embarazo las mujeres tenían que dejar a sus familias y trasladarse a estos hogares hasta esperar el nacimiento de su hijo o hija. Yo soy chilota, entonces cuando mi mamá me habló de esto, aluciné, lo encontré increíble. Lo primero que se me vino a la mente fue hacer un documental unitario, pero con el andar del tiempo aquella idea se transformó en hacer una serie sobre embarazos y partos en Chile.

¿Qué une las historias de estas 12 mujeres?

Creo que lo que una a estas historias es que todos son hijos deseados, queridos, esperados. Son relatos luminosos, porque más allá de la condición social y de los sacrificios que algunas parejas o familias tengan que enfrentar, en todas hay una conciencia muy fuerte de lo que significa traer un hijo al mundo.

¿Cuánto tiempo toma realizar un documental de esta envergadura?

Cada proyecto tiene sus tiempos, si bien nos hemos demorado un poco más de lo que teníamos previsto, esto es coherente con la magnitud de la serie. Nos hemos demorado alrededor de un año nueve meses en hacer todo. Considerando que somos un equipo muy pequeño, que más de la mitad de la serie fue grabada fuera de Santiago y que por lo menos fuimos 3 veces a cada lugar, no es tanto tiempo.
En general ha sido un proyecto más difícil por las características propias de hacer una serie sobre partos, pero ha sido una tremenda experiencia profesional y humana para todos los que hemos sido parte. Como equipo nosotros estamos tremendamente agradecidos de todas esas parejas y familias que nos permitieron estar y registrar su proceso de embarazo y de parto, ser testigos de un momento tan crucial en la vida, tan íntimo y único. Fue emocionante y lo sigue siendo, los primeros nacimientos que grabamos ya tienen un año y cuando hablamos con nuestros personajes y nos envían fotos de lo grandes que están las guaguas, es muy bonito sentir que uno fue parte de ese proceso.

¿Qué reacción esperas generar en la audiencia?

Lo que me gustaría es que a la gente le haga sentido, que los haga reflexionar sobre las distintas maneras de vivir los partos y embarazos en Chile. Obviamente son sólo 12 historias y no pretendemos dictar cátedra ni agotar el tema, pero sí es una invitación a ver distintas realidades, desde la mujer que debe dejar a su familia para ir a parir sola a la ciudad hasta la que decide tener a su hijo sin anestesia y en su casa porque cree que la mejor manera de llegar al mundo es con un parto natural. Por tanto, lo que hace la serie finalmente es hablar de nuestro país, de los diversos contextos en los que están naciendo los chilenos.
Hay algunas historias que van a conmover porque uno ve por un lado todas las esperanzas de una familia para tener a su hijo y por otro lado, toda la precariedad a la que se deben enfrentar porque viven en lugares aislados. Otro tema transversal en la serie es que ayude a tomar conciencia de la importancia del nacimiento, que las mujeres sean más protagonistas del parto que quieren tener porque el nacimiento es un minuto muy trascendental en la vida de toda persona. El índice de cesáreas en nuestro país es realmente escandaloso y eso es algo que debería cambiar, no puede ser que un nacimiento se adelante o se planifique para tal día u hora por la agenda del médico, porque le sale más rentable al médico hacer más cesáreas para ganar más dinero.

Alguna anécdota en particular que te gustaría compartir.

Más que anécdotas me gustaría contar las situaciones que uno no podía planificar por tratarse de una serie de partos y sobre las cuales como equipo tuvimos que reaccionar rápidamente. Por ejemplo, el día que volvíamos a Santiago desde Futaleufú y después de grabar el primer parto de la serie, llegamos a las 12:00 de la noche a nuestras casas. Esa noche tipo 1:30 de la mañana me llama mi productora para decirme que a Gabriela una de nuestras protagonistas, que estaba esperando trillizos, se le había roto la bolsa del líquido amniótico. Y bueno, ahí hubo que partir prácticamente corriendo a la clínica porque si no teníamos el parto no valía la pena todo lo grabado, afortunadamente llegamos. Otra vez nos pasó que una de nuestras protagonistas tenía síntomas de parto y la matrona nos dice que esa guagua debería nacer en unas 4 horas, partimos al hospital y fue un trabajo de parto larguísimo, estuvimos 16 horas hasta que la guagua nació. Y así como estas historias hay muchas.